Febrero 2007
Los días de sol y calor durante el día 1 transcurrían raudamente, pero aun así las ventas de artesanía no eran las esperadas, es por esa razón que se me presentó la oportunidad de instalar un puesto en una feria itinerante en la segunda región.

A Antofagasta las maletas
Justo el 31 de marzo a las 22:00 horas viajamos con destino Antofagasta, los mas de 20 exponentes de Arica y Perú. Llegamos a en la mañana a trabajar arduamente durante toda esa calurosa tarde y dejar todo listo para ya el 2 de Febrero abrir el “Departamento de turismo y Cultura Tejiendo Sueños”.
Vendíamos desde crema artesanal de baba de caracol, artesanía en cuero, cerámica y alambre, joyas de oro y plata… y por supuesto aros, collares, pulseras fabricadas a mano por este humilde artesano ariqueño en hilo, madera, conchas y semillas.
Pasaban los días de sol, las tardes de viento fresco y las noches de cervezas pisco sour o vino (no todo podía ser pega), pasaron en soledad hasta que llegó la persona que mas amo a trabajar cerca mío, acompañarme, alegrar este extraño verano. Pudimos salir juntos, disfrutar de un buen cine, bailar en otros espacios y sobre todo, mirarnos a los ojos embobadamente enamorados, como lo hacemos cada vez que estamos juntos.
Luego se fue, y nos reencontramos en otro espacio del día 3
Los días de sol y calor durante el día 1 transcurrían raudamente, pero aun así las ventas de artesanía no eran las esperadas, es por esa razón que se me presentó la oportunidad de instalar un puesto en una feria itinerante en la segunda región.
A Antofagasta las maletas
Justo el 31 de marzo a las 22:00 horas viajamos con destino Antofagasta, los mas de 20 exponentes de Arica y Perú. Llegamos a en la mañana a trabajar arduamente durante toda esa calurosa tarde y dejar todo listo para ya el 2 de Febrero abrir el “Departamento de turismo y Cultura Tejiendo Sueños”.
Vendíamos desde crema artesanal de baba de caracol, artesanía en cuero, cerámica y alambre, joyas de oro y plata… y por supuesto aros, collares, pulseras fabricadas a mano por este humilde artesano ariqueño en hilo, madera, conchas y semillas.
Pasaban los días de sol, las tardes de viento fresco y las noches de cervezas pisco sour o vino (no todo podía ser pega), pasaron en soledad hasta que llegó la persona que mas amo a trabajar cerca mío, acompañarme, alegrar este extraño verano. Pudimos salir juntos, disfrutar de un buen cine, bailar en otros espacios y sobre todo, mirarnos a los ojos embobadamente enamorados, como lo hacemos cada vez que estamos juntos.
Luego se fue, y nos reencontramos en otro espacio del día 3