jueves, 4 de mayo de 2006
Adios amigo fiel.
¿Cómo podemos llegar a depender a tan nivel de las maquinas, que cuando no están a nuestra dispocisión, quedamos totalmente incomunicados?

El día martes, luego de clases debia ir al Liceo al cual entre a trabajar por el programa Pro-Retención. Como ya era tarde, hice lo que todo universitario comunmente hace: TOMAR UNA MICRO...grave error.

Una vez al interior de esa cúncuna fétida, parado porque estaba tolamente llena, no hice nada mas que contar las moscas y pensar en cuantas hormigas caen dentro de una botella de coca-cola.

Es por eso, que al bajar de aquel amigable transporte, se me ocurrió ver la hora y por eso quise sacar mi teléfono-reloj-alarma-agenda-linterna-juguete-calculadora-calendario de bolsillo-sacador de vueltas del bolsillo y HORROR!!! no estaba, por mas que lo busque y prácticamente di vuelta el bolso en la calle... no estaba, por mas que repasaba todos mis movimientos del día... no estaba, por mas que sacaba conclusiones ilógicas... no estaba.

Y asi fue como desapareció mi amigo fiel, que fue extraido sutilmente del bolsillo externo de bolso para ahora estar quien sabe donde.

Es por eso que estoy incomunicado del mundo, preguntando la hora a cada momento, esperando que alguien se acuerde de mi y me llame para contarle mi trágica historia. Eso si creo que aprendí la lección, debo respaldar los numeros en mi agenda... de papel.
 
Lo dijo Mauricio Miranda a las 6:23 p. m. | Linkeame |


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